¿Cómo fueron los inicios de la educación de las personas ciegas en Argentina? ¿Qué conquistas sociales y culturales lograron en este proceso y a qué barreras se enfrentaron?
Antonio Pegoraro (1900-1980) traza una historia que va de finales del siglo XIX hasta mediados del XX. Él fue alumno y luego asesor del primer instituto de educación para ciegos. También participó en la fundación de las primeras organizaciones reivindicativas del sector.
Con la perspectiva de quien vivió gran parte de lo que nos cuenta y reflexiona sobre ello, aquí aparece la vida dentro y fuera de la escuela: se analizan revueltas estudiantiles e intervenciones ministeriales, se comenta sobre los vínculos entre personas ciegas y con vista, salidas y lecturas clandestinas. Hay escenas que dan para una película, como el recuerdo de un viaje en barco a Montevideo, donde el instituto se trasladó por un día con el plantel de docentes, alumnos y personal, más todo su equipamiento, para mostrar que allí también se podía crear una escuela similar a la de nuestro país.
Esta es la primera edición impresa en tinta de una obra que solo estaba disponible en braille y formato digital.
Leer a Pegoraro es más que conocer un testimonio de las luchas del pasado: nos estimula a entender y transformar nuestro presente, en pos de una sociedad con justicia e igualdad de oportunidades.